sábado, 15 de octubre de 2011

Profunda tristeza

La vida puede ser maravillosa, decía el desaparecido Andrés Montes, transmisor de la alegría deportiva de hace un año cuando conquistamos el mundo con un balón en el pie. Luchar sin cuartel por mantener un hilo de esperanza es lo último que nos queda. Por estas cuestiones del diario devenir de aquello que nos afecta, sea de una manera u otra, me ha llevado después de años de educación bajo "la doctrina" a dejar de creer. Estoy convencido que más allá de lo que vemos, de lo que conoceremos y viviremos, no hay nada. Esta vida es muy injusta y tremendamente cruel.

Ayer se desencadenó el suceso terrible que algunos temían. Para esta familia, mi más sentido pésame y mi profundo respeto en estas horas de dolor, en mi nombre y de la corporación municipal así como de todo este municipio. No he podido acompañar físicamente a los asistentes numerosos de esta tarde pero mi pensamiento estuvo allí, en la despedida. Es posible que en el momento de irnos podamos obtener el descanso que en la vida merecimos. Allá donde te encuentres, deseo que sigas velando por lo que dejaste atrás. Nosotros trataremos que nada les falte.

De nombre como el color puro...como tu sonrisa.

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