domingo, 2 de febrero de 2014

Pleno en Cáceres

El pasado jueves asistí al pleno de la Diputación Provincial de Cáceres. Aparte de que allí no vi mayor trascendencia en los asuntos a tratar, constato y afirmo que si el gobierno (del PP) que posee una mayoría absoluta no quiere, no hay debate en nada. Una moción como la presentada por mis compañeros para reprobar el anteproyecto de ley del aborto es cuando menos, materia suficiente para dar opiniones y conjugar ideas para poder alcanzar un consenso que será clave en el futuro. El documento no fue siquiera considerado. De lo contrario, mientras en la asamblea regional se ponen de perfil, los que mandan claro está (del PPIU), y en la provincia se hace callar y se otorga apoyo a una propuesta que será derogada en cuanto sea posible, estamos en un escenario de confrontación innecesario. Levantarse del plenario puede parecer un paripé (es lo que hizo el grupo socialista al unísono) pero cuando los medios de comunicación silencian todo nuestro trabajo para controlar al gobierno, solo queda la tremenda, el ruido y la algarada. Controlar a quien informa es muy fácil. Basta con contarle el grifo, amenazarle, denostarle, relegarle y vetar su financiación necesaria con los bancos. Que se lo digan a pedrojota, aunque se lo merezca. Personalmente no me hubiese movido de mi silla en esa mañana. Al menos no hasta finalizada la sesión. Cuando lo único que nos queda es la respuesta a tantas preguntas que tenemos por hacer, los pocos o muchos (alcaldes o no) que nos molestamos en interesarnos por lo que pasa en la diputación,  necesitamos que se nos defienda y se nos informe, aunque no salga en prensa. Si alguien no se ha percatado aún, el único medio de información libre que queda en este país es este que usamos a diario.

Mi humilde opinión...

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