viernes, 3 de febrero de 2012

Congreso federal del PSOE

Antes de empezar, sirva decir que a los 956 delegados que representan a más de 215.000 militantes del partido les deseo que trabajen en profundidad, que proyecten la decisión hacia el futuro y que elijan lo mejor, de entre las propuestas presentadas claro está, además de "la típica y tópica suerte" de aquellos que representan a un todo en responsabilidad de sus decisiones. Debiera ser premonitorio si el lugar de reunión posee significativo nombre para dicho evento (Hotel Renacimiento), en este nuevo tiempo perteneciente al siglo XXI. Por el bien de nuestro partido y de la sociedad española, deseo y solicito una amplia renovación de métodos, modelo de partido, maneras y aplicación de las mismas (la renovación de caras vendrá después). En esta ocasión si es válido el dicho de renovarse o morir. El debate de los candidatos me importa bastante menos si bien mis preferencias, en ausencia de la tercera vía (E.M.M), me invitan a decidir quedarnos con lo malo conocido. Sucede que lo que yo opine no cuenta para nada pues no estaré en Sevilla. No en cuerpo pero si en alma. Pero aquí llegan mis temores, justo cuando la ilusión por un tiempo nuevo pueda empezar a acabarse ante los complicados retos que afrontamos en este fin de semana. Confío en mis compañeros de delegación Provincial y Regional así como el resto de federaciones.

Los socialistas en general tenemos que hacer posible que nuestro partido represente a la inmensa mayoría y que trabaje por todo un país. ¿Seremos capaces?

La solución la sabremos el domingo por la noche.

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